El invierno es una estación llena de estímulos: frío, texturas diferentes, colores suaves y sonidos característicos. Todo esto lo convierte en una oportunidad maravillosa para crear experiencias sensoriales que, además de divertir, potencien el desarrollo del lenguaje en los niños y niñas.
Una herramienta sencilla y muy efectiva es la bandeja sensorial.

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